Galería Borghese

Como parte del ambicioso proyecto de Scipione Borghese para darle forma moderna a los mitos de la antigüedad, se le dio la oportunidad a un escultor con cualidades excepcionales, Bernini, de lidiar con la literatura y con la representación del difícil tema de la metamorfosis, el artista del barroco romano concibió la maravillosa escultura de Apolo y Dafne.

En el texto de Ovidio, Apolo se había declaro capaz de utilizar como ningún otro el arco y la flecha. Por su gran presunción Cupido lo castiga golpeándolo y haciéndole enamorar de la bella ninfa Dafne, que, había dedicado su vida a Diana y la caza. El amor de Apolo es incontenible, Daphne le pide ayuda a su padre Penéo, dios de los ríos, y para evitar que los dos se unan la transforma en un árbol, el laurel, a partir de ese momento el laurel pasa hacer sagrado para Apolo. Este es el resumen del episodio que Bernini representa fielmente, el momento de la transformación de la ninfa en planta. Este acto de amor y de la negación es capturado por el genio de Bernini como si fuera una cámara instantánea: en el mármol blanco esta tallado el fervor de Apolo y la desesperación de Daphne.

La escena es desgarradora, Apolo inclinado hacia la ninfa y la metamorfosis de Dafne en acto desde las manos que toman la forma de ramas y hojas y las piernas y los pies que se convierten en tronco y raíces. La imagen esculpida pareciera tener movimiento, transmite dinamismo y evolución, que captura en una estatua todo el drama de la historia.